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Diario Viaje a Jerusalen
Diario de la peregrinación a Jerusalem en bicicleta PDF Imprimir E-Mail
Thursday, 11 de February de 2010

Pincha en los vinculos referentes a cada etapa del camino:

Modificado el ( Friday, 09 de April de 2010 )
 
Por Palestina... a Jerusalem PDF Imprimir E-Mail
Thursday, 27 de August de 2009
 
Palestina, lo que ha quedado después de fundarse el estado de Israel y tras sucesivas guerras ha sido franja de Gaza y Cisjordania, es decir, los palestinos han perdido aproximadamente un 70 % del territorio (hablo a ojo). Ahora construyen, como sabemos, un muro de 700 kilometros que rodea todos los pueblos y ciudades palestinas, quedando estas aisladas del resto del mundo. Pero existen corredores, corredores para israelitas, pues dentro de estos territorios palestinos muchos colonos han creado pueblos hiperprotegidos por la seguridad israelí, con lo que ya Cisjordania es un reguero de poblaciones judías dispersas en medio de la hiperpoblada tierra palestina.
 
 Pues bien, así las cosas, entramos en Cisjordania, queremos entrar en Cisjordania, y compartir la espera en los “Check-Points”, las aduanas de control de la población palestina (hay en palestina, una tierra del tamaño de Extremadura, más de 50). Pero es que es por aquí por donde Cristo camino en su camino de predicación a Nazareth, por Samaria, por donde pasaron José y María hacia Belén, al punto de que Ramallah, la capital de Cisjordania, significa “el lugar por donde pasó Dios (Allah, es Dios en árabe)”.
 
Paco Forjas, corresponsal de radio nacional de España, Oscar Mijillo, corresponsal de tve, nos lo confirmo, allí nos lo dijeron, por tanto no lo decimos nosotros, aunque lo vimos con nuestros propios ojos: Los palestinos viven (sobreviven digo yo) bajo la bota de Israel. Los árabes son alegres, cercanos, deinividos, un poco nos recuerdan a los andaluces en España, pero sólo hemos visto la tristeza y amargura de este pueblo en Croacia, también pisados por la guerra (aunque esa es otra historia). Viven encerrados, nos hay trabajo para los jóvenes, sus médicos organizan como pueden la asistencia sanitaria para todos, cobrando o sin cobrar, depende de la época, y desde luego poco queda para la cultura, el teatro, el cine, todas las perlas que en España disfrutamos sin despeinarnos. ¿Qué les queda a sus niños y a sus jóvenes?, incursiones periodicas del ejercito israelí, un muro delante de casa, atravesar un Check-point diariamente para ir al trabajo si tienen esa suerte… ¿Qué les queda a sus niños y a sus jóvenes? Tal vez la rabia y el odio, tal vez esconderse en el fanatismo religioso, mientras algun imán loco se frota las manos del poder llamando a la “guerra santa”…
 
Y no tenemos nada contra el pueblo judio, pero hay que decir la realidad de un pueblo “bajo la bota” de otro pueblo (no el judio, el israelita, que no es lo mismo), de un país bajo la bota de otro país, que si fuera al contrario, que hubiera podido tal vez ser, igual clamaría al cielo: hay que denunciarlo.
 
Por lo demás estos dos pueblos nos parecen dos hombres que desayunan, comen y cenan desde hace años en la misma mesa y no que no hablen, que no se miran a la cara, y no se quieren mirar, y comen de la misma cazuela, y no pueden tomar su comida en paz, y no querrán…
 
Pasamos pues por Jenin, Nablus, Ramallah, ciudades milenarias con toda su historia en carne viva en sus mercados, en sus antiguas calles, donde una familia palestina cristiana nos acoge en su casa esa noche, la mañana siguiente será especial, llagamos a Jerusalem… 
 
 
En Jeursalem, antes de todo subimos por la Via Dolorosa, no con una cruz, sino con las bicis y todo el equipaje, para llegarnos al templo del Santo Sepulcro, y dejamos nuestras y como hormigas con una Biblia y un cuaderno en la mano damos nuestras oraciones a lo más Sagrado, nuestra oración fue todo el camino, y muchos oraron con nosotros. Damos nuestras oraciones, recitamos los nombres de todos los que hicieron esta larga oracion de seis meses y más. Orar es estar unidos y ahora nos recogemos para decir los nombres de esta oración.
 
 
Oh Jerusalem, Jerusalem dice la Biblia. En el lugar que ocupaba el templo judío de Jerusalem hay una mezquita (la mezquita de la Roca), pues allí subió al cielo Mahoma; mientras los judíos suspiran por la construccion del tercer, y definitivo, templo, del que solo resta un muro en el que oran hoy en día. Pero voy a decir una locura, la explanada de las mezquitas (donde esta la mezquita de la roca) es enorme, ¿es que en este gran espacio no cabe la mezquita de la Roca y el Templo de Jerusalem?, digo, porque ambos rezan al Dios del antiguo testamento, interpretado a los ojos de su propia, y rica, tradición. Un Judío me diria que estoy loco, un musulmán que soy imbecil, un español cualquier cosa, nos gusta meternos en todo. Los judios viven en su zona, y no se mezclan, los musulmanes en la suya, los cristianos donde pueden, y porque no pueden más (existen los barrios armenio, ortodoxo…). Oh Jerusalem, Jerusalem, todos ellos leen en la Biblia esta frase que se lamenta y alerta al mismo tiempo, por la dureza de corazon de los hombres, y nadie escucha, todos leen, y cegados por la luz (no soy mucho para hablar pero lo digo), nadie escucha, vamos a escuchar, escuchar esta dulce musica, Jerusalem…
 
Nazareth PDF Imprimir E-Mail
Thursday, 27 de August de 2009
En Nazareth, uno de los centros de peregrinación cristiana, sí no encontramos hospitalidad, demasiado turismo para discernir. Tampoco lo buscamos mucho en esta ocasión, y es que nos gusta mucho compartir con Kalim. Kalim es un joven palestino, ha alquilado un vieja casa en la calle de los Carpinteros, y sueña una vida mejor para su gente. Está haciendo de esta vieja casa de patio grande y techos altos un lugar donde los jóvenes de Nazateth puedan crecer: acuden grupos de jóvenes a tocar, se hacen debates, se habla, se habla mucho, y los cuatro días que pasamos allí vemos discurrir por este centro cultural diferentes jóvenes, “esos, dice, Kalim, estaban en la droga, y ahora, gracias que hacen musica aquí, ya no lo están”, digo, es un palestino que sueña… y cumple lo que sueña.
Necesita un dinerito para pagar el alquiler y llegamos a un acuerdo, o mejor dicho nos pone un precio que asumimos, una habitación apañada para el momento por 15 euros los dos. Tras dos días llega Billy, un aventurero que desde Suiza (el canadiense) se ha llegado como ha podido, a Nazareth (barco, auto-stop, dedo…), y a Claudia, una muchacha alemana que hace sus practicas de medicina en Tel-Aviv, en un hospital psiquiatrico, por las tardes, porque es alemana, visita a ancianos trastornados en los campos de exterminio nazis, les escucha (admirable!)
Cristo sucede a todas horas, en cualquier lugar, en el corazón de los hombres, y aunque parezca impensable, no es real como una mesa, es mucho más real que el árbol del que salió la mesa. Pero ocurre que en lugares específicos como es nazareth, o Jerusalem, o una iglesia especial para nosotros, pues digamos, nos atrevemos a abrir un poco más nuestra cabeza dura como un reloj suizo. Y así naturalmente que leímos igual pero mejor que otras veces, como solemos, el evangelio correspondiente al lugar que estábamos: la anunciaón de Maria, en la iglesia de la Anunciación. No se sabe a ciencia cierta si en este lugar vivió María o no, pero es lo mismo, allá rezamos todos y es por eso que ahí Es. Lo que si es seguro es que cogía agua de la fuente que mana unas calles más abajo, ¿y por qué los sé?, pues porque es la única fuente que habia en su tiempo en Nazareth, y todos tenían que coger agua de esta. Y bueno pues no es muy grave si cogia el agua aquí o allá, si exactamente vivió aquí o allá, pero dicho está, y además lo he escrito.
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Modificado el ( Thursday, 11 de February de 2010 )
 
Oh Palestina, Palestina! PDF Imprimir E-Mail
Wednesday, 26 de August de 2009
 
 
… sin prisa pero sin pausa, no hace mucho atravesábamos Cisjordania, llegamos, exhaustos por las cuestas infinitas y el calor desde Belén, sin más argumentos que nuestras bicis y los oidos limpios, en lo posible, de cera ideológica, de la que quema sin arder, solo la simpatía y el gusto por escuchar, escuchar es nuestro trabajo, somos peregrinos. Tras ocho mil kilómetros no quisimos llegar a Jerusalén sin pasar por la “carcel” de Cisjordania. Esa tarde entramos en Nablus. No hacía mucho el ejercito Israelí entraba cada noche a sus casas en busca de palestinos relacionados por ellos con el terrorismo.
 
Pero este no es el caso que vengo a contar, sino que la mañana siguiente nos perdimos, nos gusta perdernos más que un vicio, en el tesoro milenario del casco antiguo de Nablus. Y no sólo encontramos tiros en las paredes, encontramos a un niño de unos once años, él nos encontró a nosotros y se llegó de un salto con duras palabras, pesadas como las de un hombre lleno de rabia. Nos preguntó si eramos cristianos y dijo algo así como Allah, Allah!, y señalaba al cielo Mohammed! (Mahoma), y Cristo no!, Mohamed y señalaba el cielo, y a mi se me helaban los pelos escuchando: quién esta haciendo de este niño un fanático.
 
. Por su puesto para una familia católica practicante de Cáceres es un drama inasumible que su hija caiga en manos de un musulmán (digo se case con un musulmán); a la inversa para una familia turca tradicional, es un drama que se pase al “infiel”. Claro que para un sirio las europeas se visten casi todas como putas y sólo piensan en follar, claro que para un cristiano o un “humanista” las musulmanas viven sodomizadas en las cárceles de sus casas, así que ambos tienen pesadas razones para el escándalo. Pero hay que decirlo, las mujeres europeas no sólo piensan en follar. Es más, hemos visto muchas musulmanas que trabajan, y también hablan (más que sus maridos, como nuestras cristianas).
 
Repito ¿Por qué en siria ninguna ley te obliga a ser musulman o cristiano o ateo, y sí en Gaza?. Es porque son malos. O a lo poco más malos que nosotros que somos libres como el mar. Es por su religión, que como todos las religiones, o por lo menos esta, ha nacido para aplastar al debil.
 
En Alemania la depresión economica llevó al nazismo, en España la depresión de todo tipo al franquismo, pero yo miro a este niño de once años en Nablus gritando el nombre de Allah frente a dos extraños y siento pena, porque hace un mes ese niño tiraba piedras a un tanque israelí, y tenía la mirada irreductible de un resistente, y al cabo de los años de un fanático que vigilará a las mujeres que se bañen en “pijama” (tal vez soñando con ellas sin pijama, lo digo con tristeza), porque sólo habrá visto un tanque israelita y su hermano en la cárcel. Los que medran y se frotan los dientes con su sangre estarán contentos y le regalaran bolis y asitencia sanitaria. La culpa la tiene el Islam.
 
NO, la culpa es de un tanque que entra cada cuatro meses en un pueblo, la culpa es de la miseria de las calles rotas, la culpa es de los más debiles, que no quieren ser fuertes y aplastan a los suyos, la culpa es que la degeneración occidental tiene la culpa de todo, la culpa es de la ignorancia de pensar que además de musulmanes son ignorantes y fanáticos, la culpa es nuestra que discutimos encendidos bajo el sol de un cigarro y no escuchamos crujir las vigas rotas de nuestra propia casa. La culpa la tenemos todos, que estamos sordos como tapias. Vamo, digo yo…
 
Mar de Galilea PDF Imprimir E-Mail
Tuesday, 25 de August de 2009

Hace sol, siempre hace sol, nunca llueve, después de 6 meses en la bicicleta apenas dos tardes hemos echado mano a los impermeables, y siempre el viento, desde Halepo nos esta pegando este ángel fiero.

Llegamos a Tiberias sin esperanza de ser acogidos. Tiberias es una ciudad hebrea frente al lago para divertirse los veranos. Calzados en sus bermudas suben a sus motos de agua y saltan excitados en la calma transparente del lago. Y nosotros sabemos que los turistas y los peregrinos no casamos. Pero en nuestra ultima esperanza encontramos el paraíso de la comunidad de Emmanel (llamado el Oasis de Francisco), administrado por voluntarios alemanes (el matrimonio Rosse y Gert, y Anita), frente al mar de Galilea. Pasaremos dos días en este albergue pensado para los peregrinos de Tierra Santa.

El domingo nos aventuramos a Thabga, el lugar donde tres monasterios recuerdan la multiplicación de los panes y los peces. Arriba, en la montaña, un gran conjunto eclesial recueda el sermón de la montaña. La tradición catolica situa aquí estos dos acontecimientos. Pero es domingo, y el único monasterio que nos hubiera brindado una cama cierra sus puertas en domingo, cierran y se van, y nadie entra entonces ni sale. Llegamos, a las once de la mañana y llamamos desde la verja y no logramos entrar, una mujer también llama, desde dentro de la verja, no puede salir.

Visitamos los dos monasterios cercanos, sus jardines suntuosos alfombran la orilla del lago, y edificios magnificos abren sus ventanas al sur. En tres palabras: mucho para nosotros. Ninguno nos hospeda de modo que después de leer los pasajes correspondientes del evangelio frente al lago y orar en paz, seguimos ruta.

En buena hora seguimos ruta, porque un incidente con la bici (la cubierta de la rueda ha reventado, por el calor), nos lleva a la vecina cafarnaum.

Cafarnaum no existe, sólo sus ruinas. Pero es una lugar relevante en el evangelio asi que queremos vivirlo con nuestros propios ojos, como en Thabga. En el monasterio ortodoxo de Cafarnaum tampoco nos acogen, hoy en todos los sitios nos señalan el monasterio de al lado. Pero encontramos un embarcadero al lado de las ruinas de cafarnaum, y tenemos camping gas, espaguetis y unas latas de atún, lo tenemos todo, hoy veremos ponerse el sol en cafarnaum, el lugar donde Cristo enseño, y llamo a cuatro de sus discípulos, “venid y vereis”. Hay unas sillas y una mesa y una vista encantada de la paz del lago mientras comemos y fumamos nuestro tabaco del día terminado, frescos después de un baño que tomamos desnudos en la noche. Agotados y felices oramos antes de dormir bajo una luna que brilla como el dia..

Al día siguiente sí, al día siguiente nos acogen en el monasterio benedictino de Thabga. Tres benedictinos alemanes guardan el lugar, acompañados por varios voluntarios, también alemanes, que hospedan a los peregrinos. Nicole pasa más de un año en Thabga, un lugar donde la paz recogida tras años de silencio y hospitalidad se mueve entre monjes y peregrinos como pez en el agua, sin dejarse ver. Nicole nos muestra nuestras camas en una tienda de campaña, junto a una piscina natural. Es un espacio cuidado de jardines con arboles, plantas, símbolos y un burro herido que camina como uno mas entre las cabañas. Descendiendo hacia el lago hay dos cabañas para retiros y un tabernáculo cuyos bancos son troncos mirando a la mesa de piedra del altar, los muros de esta iglesia son el lago, siempre quieto, y el aire.

Aquí Pasaremos dos días, descansando, a veces el cansancio te muerde cuando paras, y no deja de apretar su boca pesada en tres días. Tratamos el esguince de Nicole… no es nada, ya camina bien cuando nos vamos.

Subimos caminando al monte del sermón de las Bienaventuranzas, ese gran complejo, un poco parque temático para el turiperegrino como para el peregrino. Y a nosotros nos parecen estos lugares estupendos grandes árboles que nos tapan la luna, pues nos corremos a un sitio más allá, al puesto de cocacolas a las afueras, por ejemplo… y ya se ve mejor. Leemos, claro esta, el sermon de la montana en este monte.

Modificado el ( Tuesday, 25 de August de 2009 )
 
Los tres Santos lugares PDF Imprimir E-Mail
Friday, 14 de August de 2009

La mezquita de Al-Aksa

segun la tradicion musulmana Mahoma subio al cielo desde este lugar

El muro de las lamentaciones

el muro que quedo tras la destruccion del templo de Jerusalem 

Basilica del Santo Sepulcro

la tradicion cristiana situa aqui el lugar de la muerte y sepultura de Cristo

 

En Jerusalem, en el mundo, todos quieren mirar al "cielo"

 
Un abrazo a todos desde Jerusalem PDF Imprimir E-Mail
Friday, 14 de August de 2009

 

 
Jordania PDF Imprimir E-Mail
Friday, 07 de August de 2009



Hoy llegamos a Jordania para encontrarnos con David, un peculiar americano que desde Bahamas llegó en barco a Tarifa, trabajó allá lo necesario y llegó a la costa croata en otro barco. También trabajó en Croacia, como marinero, y siguió ruta, a dedo, hasta que en Antioquía (Turquía) se compro una bici, de las de antes, de las que hay en Turquía, sin marchas y de hierro, por 35 euros. Atravesó Siria y le encontramos en la frontera con Jordania, hoy y mañana andaremos juntos. David, uno de tantos que viven su conciencia sin freno, me explico: en Estados Unidos los homosexuales (casi, en ningún estado) no se pueden casar, de modo que quiere estar con ellos, con su dificultad, y después de siete años de noviazgo con su chica decide no casarse. Lleva una botella de plástico de dos litros, siempre la misma, nunca compra otra, siempre la recarga con el agua que le den, siempre entonces bebe agua caliente, diez minutos en la bicicleta, al sol jordano, y ya esa agua sirve para té, y nunca compra una botella fría, ¿por qué?, es que su país a invadido Irak por el petróleo, y el plástico se fabrica con petróleo, y él no quiere ser parte del negocio, aunque beba caliente en el desierto.





Dormimos en Erbil, los tres, en una parroquia católica que nos acoge amablemente. Solo quedaba el padre Fares, que mañana se va, de vacaciones a su pueblo, hemos tenido suerte, una vez más.



Aún cruzaremos juntos la frontera de Israel, después nuestros caminos se bifurcan, él irá hacia el sur, a casa de un primo suyo, que le buscará trabajo, su objetivo es dar la vuelta al mundo, nosotros hacia el norte, al mar de Galilea…

Modificado el ( Friday, 07 de August de 2009 )
 
En Daraa PDF Imprimir E-Mail
Friday, 07 de August de 2009
Ya renovados seguimos camino, hacia Daraa, ciudad fronteriza con Jordania; y por el azar de cada día venimos a parar a una familia de la ciudad. Un té, es de ley, para ir abriendo corazón. Mohamed, el joven muchacho de la familia nos empuja para que nos quedemos en su casa a dormir. Nos empuja porque es joven, y la pasión es su trabajo, pero es mucho tiempo gustando un sabroso protocolo de pasos enanos hacia los corazones, hacerse un hueco en ellos, en nosotros, y al cabo, después del té, la charla y las galletas, entrarnos en su vida y sus cosas; como viejos amigos descansar en su hogar.


Y sí, al cabo accedemos, nos hacen un hueco en el salón de casa. Como suele pasar alguien de la familia, uno de los hermanos, tiene un problema. Fue operado brutalmente y arrastra con dolor desde hace dos meses la rodilla anquilosada como puede. Le practicamos una terapia y es feliz de mover más la rodilla sin dolor, es feliz porque tiene esperanza, y aunque nosostros nos iremos enseño a su madre los terapia para que se la haga cada día. Somos, naturalmente, afortunados, hemos podido echar una mano.

Aprovechamos el fresco de la noche para hablar de nuestras cosas. Maha, la madre, nos habla de su fe en Cristo y en María (no olvidar, los musulmanes reconocen a Cristo como profeta), y a provado su corazón con fuego: unos muchachos, en trifulca con su hijo le cortaron la garganta con una botella… su madre lloro fuego, y fue a la madre del muchacho, eran del barrio, la dijo: “Por qué tu hijo ha hecho esto al mío?”, también ella lloro, imploró que no denunciara a su hijo a la policía. La vergüenza calló sobre la familia del muchacho loco, pero Maha no quiso destrozar su vida, no le denunció: “Dios lo ve todo”, decía.










El día siguiente es triste, la abuela de Maha, ha muerto y hacen las maletas para ir a Damasco, donde vivía. Nos despedimos con pena, pero felices de haber estado con ellos y buscamos la iglesia greco-ortodoxa, por si hay suerte y descansamos otro día. Y claro que hay suerte, esta Georges, y su mujer, y sus dos niños. Es sacerdote, y como todos los sacerdotes ortodoxos, debe casarse para poder ejercer como tal.

Con ellos compartimos mucho, es el primer sacerdote ortodoxo que nos acoge en su casa desde que salimos de Salamanca (en Servia y Bulgaria tienen casas demasiado grandes y lujosas para poder acogernos), nos habla de su camino como sacerdote ortodoxo, su estancia en el monte Athos…

Es un familia humilde, viven en una pequeña casa al lado de la iglesia. A el le preocupan sus hijos, que puedan tener un futuro, ir a la universidad, lo todos los padres quieren para sus hijos, por ellos pidio el traslado a una parroquia en Estados Unidos, no se lo concedieron. De modo que vive feliz con su familia en Daraa.

Estudió teología y tras una estancia de seis meses en el montes Athos, en Grecia, donde, nos cuenta, “los monjes hacen la vida de los ángeles”, se hizo sacerdote. También nos habla de su adoración por María, “Ella, para nosotros, es…”ª, nos dice, y se le hincha la mirada como un globo, “es todo, es el camino…”. A Georges le gusta reír porque le gusta vivir, y su mujer, que no entiende nada, no sabe inglés, ríe con él, con nosotros, pero ríe mejor que el sol.

Georges en su taller de marqueteria



Pasamos la tarde en Bursa, un lugar milenario, sus ciudad vieja es una ciudad romana en ruinas, ruinas habitadas por las gentes, muchos se llevarían las manos a su gran cerebro, pero son sus casas, donde viven desde siempre, y sus calles empedradas hace dos mil años se clavan las papeleras como en los parques de Burgos. Y bueno, al cabo en Siria no se puede dar una patada a un muro sin escuchar un eco de 3.000 años de historia.

 
Donde andan estos PDF Imprimir E-Mail
Thursday, 06 de August de 2009

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Modificado el ( Thursday, 06 de August de 2009 )
 
Perlas del desierto Sirio PDF Imprimir E-Mail
Thursday, 06 de August de 2009
La arena repica en las ventanas y se aprietan los cardos contra los muros blancos empujados por el viento, sentados a la sombra de una carpa, al fondo de la calle unos hombres nos miran; es Al Borayj, un pequeño pueblo en el camino de Damasco. Después de 40 km. sin más que arena y coches nos adentramos en el pueblo buscando el colmado (pequeña tienda de refrescos), vamos hacia ellos, hacia la pepsicola de uno de ellos…

Pero no es un colmado, no, es una boda, llegamos el segundo día de la celebración, y son tres. No quieren que nos vayamos, nunca quieren, sino que estemos con ellos, un día, o dos, pero antes nos invitan a un té, el corazón es más lento que respirar y asi nos vamos uniendo, un té, un refresco, ¿queréis comer?, queso, un gran plato de patatas fritas (el sueño de un “Giri” en progreso)… y quedaros con nosotros, que hay boda y bailaremos. Hoy dormiremos en Al Borayj.






En la tradición árabe las celebraciones nupciales consisten en beber café y hartarse de manjares hasta altas horas de la noche, y bailar, bailar, bailar. Una gran carpa para las mujeres, una gran carpa para los hombres, pero nunca juntos, yo estoy en una carpa, Pilar en la otra. Hoy viene un autobús de Damasco, la familia de la novia es de la capital, todos se levantan, nos levantamos para recibirlos, pasan a dar la paz a todos los comensales y se sientan, se sientan y beben. Pero hoy los hombres no bailan, las mujeres sí, ayer no bailaron las mujeres; hace quince días murió un hombre de la familia y por respeto uno de los grupos no baila ni come en la celebración, magnífico!, pero aprovechamos para hablar y reír sin pretexto ni aduana…




Bien desayunados hoy nos adentramos en el límite infinito del desierto, buscando un monasterio, Deir Mar Mousa.

Dos edificios se levantan en la montaña como dos piedras más. Dejamos las bicis y las alforjas en una casita a la falda del monte, donde nos ofrecen nuestro pan de oro: agua. Nos colgamos las mochilas y con lo imprescindible allá vamos, a Dios y la montaña se va con lo puesto.





El monasterio es del color de la tierra, y la puerta de acceso no es la de un castillo sino del tamaño de un hombre que va a orar: setenta centímetros de alto y de ancho, un pequeño pasadizo y entramos a la espaciosa terraza-comedor. Allí nos atiende Huda, una de las dos monjas del monasterio, monasterio mixto, viven ellas dos y ocho monjes, con el padre Paolo.

Hace veintecuatro años el padre Paolo vino ha hacer unos ejercicios espirituales a este monasterio roto, abandonado hace cien años, y aquí se quedó. Para poder beber hervía agua de dos aljibes que la recogían con las grandes lluvias (en el desierto no llueve, pero cuando llueve es torrencial), los primeros meses debieron ser difíciles, hasta hacerse un hueco medianamente humano en el desierto. Pero tuvo que ser así, pronto las gentes del lugar supieron de él y le ayudaban a reconstruir el antiguo santuario. Hoy, después de veinte años, hay electricidad, dos pozos excavados, donde sacan el agua, dependencias para los visitantes y un nuevo edificio donde acoger a las familias que llegan, celebrar encuentros, dictar conferencias…





Los pilares que sostienen el lugar son la oración (en árabe y según el rito oriental), el trabajo manual y la hospitalidad. No quieren, dice el padre Paolo, ser un centro aséptico, alejado del mundo, sino abierto a todos, consciente de los problemas del mundo y de la gente concreta y al tiempo adentrado en una espiritualidad profunda. Hay un cuarto pilar que da sentido al centro, es el dialogo interreligioso. Siguiendo el Concilio Vaticano II inspirado por Juan XXXIII, todos los años celebran un encuentro de una semana con religiosos musulmanes donde dialogan y exponen sus diferentes caminos. Y aún más: en el monasterio trabajan algunos musulmanes, y lejos de tratar de convertirles al cristianismo el padre Paolo les da días de descanso durante el ramadam (no comen durante el día), para que puedan compatibilizarlo con el trabajo, que en verano se hace duro por la cantidad de visitantes que reciben, pero más, el padre Paolo se solidariza con ellos, no, se hace uno con ellos, hace la mitad del tiempo de ramadam con ellos.




Y nos cuenta Huda que lleva 15 años en el monasterio, donde ha encontrado la paz orando y sirviendo a los que llegan. Trabajaba como ingeniera agrónoma, en una empresa de fertilizantes, pero siendo de mentalidad cristiana le resultaba difícil la relación con los musulmanes, con otros valores. Ahora, a través de la oración, nos cuenta, ha logrado superar sus problemas de relación con ellos, ha transformado su mirada.


Huda


Y su caso, como el de los demás monjes, fue un encuentro y un acercamiento progresivo; primero un mes, después, tres… hasta dar el salto al noviciado, durante unos años y finalmente hacer los votos: nos muestra su anillo de “desposada”.


Otro monje del monasterio


Oran, mirando hacia el oriente, según el rito oriental, dos veces al día, por la mañana, y al final del día, después de una hora de silencio. El resto del día lo dedican a la hospitalidad y al trabajo, al menos en verano, agobiados por los muchos visitantes del monasterio; terminan el día agotados muchas veces; una vez a la semana se retiran a descansar y orar.

Los meses de invierno van a Roma a completar su formación teológica, y una semana al año realizan un retiro en otro lugar de Siria, guiados por un padre espiritual.

En la misa, sentados todos en el suelo, oramos, leemos salmos y pasajes del evangelio, después entre todos los comentamos, tratamos de extraer todo el jugo de su fruto: hacemos de las palabras oro, del oro pan, nos lo comemos. Sentados, compartimos la paz, no son grupitos aislados de manos allegadas, pasa la paz de mano en mano como quien pasa la luz de una vela a otra vela: ciegos muñecos en la arena entran en la paz viva, masticamos la paz, oramos juntos, hasta que pasa el pan de una mano a otra mano, el vino, hasta que compartimos el cuerpo de Cristo, somos uno comiendo un solo cuerpo: y en la arena arden los muñecos ciegos.









DAMASCO

Sólo pasaremos un día en Damasco, después de pedir albergue en incontables parroquias (todos tuvieron sus razones, o al menos sus patadas listas) sólo en una, un poco a regañadientes, nos dejan pasar la noche, pero no más de una, nos advierten. Seguimos nuestro camino, pero antes nos perdemos, nos gusta mucho perdernos, por la ciudad vieja, y encontrar sus tesoros; aquí una Iglesia dedicada al profeta Ananías, quien devolvió la “vista” a San Pablo después de ser derribado, allá el laberinto de las calles angostas e infinitas que dibujan un rostro poliédrico de siglos, calentando los sueños de todos los hombres: heladeros, mercaderes, aguadores, anticuarios, mecánicos, floristas… y al cabo la gran mequita Omaniye, lecho de tres santos musulmanes, el mármol pulido de su plaza central espeja el cielo, y el paraíso pintado en oro de cúpulas y frisos son derroches exquisitos de arte puro.












Hoy, en Khabap, he caído enfermo (Nacho), diarrea y fiebre, mala cosa, no por la fiebre, ni por la diarrea, porque estamos en casa del obispo, y ya ayer nos dejaron una noche por los pelos. “Y pero bueno, pues si no puedes irte, te tendrás que quedar”, dice el obispo. Al cabo dos días sudando en la habitación, a arroz y té, estoy mejor el tercer día, pero… ¿quién da pedales con este cuerpo?, otro día sería suficiente, y el obispo me dice “si estas malo te quedas, pero yo prefiero que os marchéis”, y así que nos somos bien hallados, pues nos vamos y buscamos lugar por una noche en las familias del pueblo, pero todos, bien pensado, nos mandan con el obispo, es natural, que tiene casa grande, y camas, y gente que le sirve… y al cabo que se enteran sus monjas, y no sea que el obispo quede mal, pues nos dicen que fuera, que fuera del pueblo, y hasta nos pagan un taxi al siguiente pueblo, pero nosotros nos vamos a la carretera y en cinco minutos estamos con las bicis en la furgoneta de un campesino, que nos deja en Ezraia, el siguiente pueblo, donde Elías nos recibe, un sacerdote que ama a Dios (eso nos dice, Dios para mí es todo), un sacerdote pobre de casa ruinosa donde somos felices y retomamos fuerzas. Paseamos por el pueblo con él y su mujer (en la iglesia griega los curas se tienen que casar), nos enseña la iglesia, del siglo IV, en fin, todo el pueblo es milenario, sus casas, de piedra volcánica, cuentan más de mil años, comemos falafel (el mejor de Siria, nos dice el padre Elías). Y en fin reímos mucho, quiere que nos quedemos más, pero nuestro camino ahora es caminar.








Modificado el ( Friday, 07 de August de 2009 )
 
Atravesando Siria PDF Imprimir E-Mail
Wednesday, 22 de July de 2009

Hoy el viento sopla desatado y Maan, que trabaja llevando mercancías en su pequeña camioneta, nos ofrece llevarnos hasta Hama, pero las cosas se enredan solas y ahora Maan no nos deja bajar de la camioneta sin visitar su pueblo, Marhava. Y visitar su casa significa dormir en ella, hoy dormiremos en Marhava. Nos presenta a Ross, su esposa, y sus dos hijos, charlamos en la tarde sin mas armas que la manos y cinco o seis palabras que hemos arañado estos días en Halepo. Presto saca su Honda y cabellera al viento visitamos la iglesia ortodoxa en la colina y el río, bueno un pequeño tour. Y la tarde se nos va entre amigos, los de Maan, les visitamos al caer la tarde. Ya echada la noche nos vamos con ellos a dormir a la terraza donde nos caza la lluvia, por primera vez en nuestro viaje, todos corremos con modorra al interior.

 

En Hama nos acoge el padre Iscandar (Alejandro) en un colegio de la iglesia siria. Los chicos, desde los 5 años a los 15, corren como agua por los patios del colegio, agua coordinada por el padre Iscandar y los animadores. Cuando llegamos nos ofrece un te y nos da la bienvenida: "aquí todos son bien recibidos, cristianos, ortodoxos, musulmanes… Los muchachos hacen sus actividades vacacionales en el centro: películas, deportes, ajedrez, juegos… parece el centro de pocos recursos, pero imaginar no cuesta nada y para esforzarse sólo hace falta comer bien, de modo que con solo un poco de leña encienden el corazón entero.

El padre Iskandar en el altar. hecho con sus propias manos

Nuestra suite

 

En Homs encontramos a los padres jesuitas que nos ofrecen dos pequeñas habitaciones para dormir y el padre Michel nos da buena conversación, nos habla de su orden, los jesuitas, lo resume así: "cada uno debe dar de si, todo lo que pueda, y un poco más", por ello su orden se muestra muy exigente para muchos y no siempre encuentran vocaciones, doce años de estudios, ejercicios espirituales intensos, de un mes de duración al iniciar los estudios (teología, psicología, medicina, informatica, filosofía…), y otro mes al terminarlos, periódicamente se repetirá una semana de ejercicios a lo largo de su vida. El padre Michel tiene cerca de 60 años y este año inicia una nueva vida en el Cairo, admirable, nos dice: "los jesuitas ahora estamos aquí, y estamos bien, en paz, en una vida de mutuo respeto con la comunidad musulmana, pero si un día surge algo mejor, pues allá que nos vamos!".

 

 

Nos habla de Mar Mousa, una nueva comunidad que ha surgido en torno a un jesuita italiano, el Padre Paolo. Se marchó al desierto Sirio, a un antiguo monasterio ortodoxo del siglo VI, abandonado en el siglo XIX. Con sólo sus manos y su enorme carisma allá se fue entre serpientes a levantar el monasterio que sería, que es, encuentro entre culturas (la cristiana y la musulmana), lugar para el diálogo y la espiritualidad cristiana, todos somos acogidos sin preguntar. Allá vamos.

 

 

 

Modificado el ( Wednesday, 22 de July de 2009 )
 
En Halepo PDF Imprimir E-Mail
Wednesday, 22 de July de 2009

Las monjas de Iskenderun nos ofrecen el cielo del caminante para dormir: una habitación limpia, con dos camas y un aparato de aire acondicionado. Nos quedamos dos días descansando, los días sin dormir.

 

Y de nuevo saltamos las montañas hacia el interior, hacia Siria. El día siguiente cruzamos la frontera interminable (cinco kilómetros de limbo limitan el lado turco del sirio), después de pedalear 40 kilómetros sobre la nada, apenas un pueblo, arena y zarzas. Turquía mira hacia el mar, o hacia Europa, pero no hacia Siria. Lo que tenga en común un español con un danés lo tiene un turco con un árabe, dos culturas, dos miradas y un carácter bien distintos, más coinciden en su fe musulmana.

 

Cuando entres en un país deja lo que traigas en la frontera, vacíate, borra las pizarras del conocimiento, porque van escribir en otra lengua. Borraremos Turquía con tristeza, para que Siria entre a grandes pasos. Borramos Turquía pero no la olvidamos.

 

En la frontera nos gritan sus saludos los soldados que vigilan en las peñas (muertos de sol y aburrimiento), y se nos hincha la paciencia esperando y esperando (dos veces) los papeles y el registro de pasaportes (no vaya haber un sello israelita, que no te dejarán entrar). Pero al cabo pasamos al otro lado, al lado árabe.

 

Una etapa larga bajo el hierro del sol (45 grados) nos lleva a Halepo, la antigua ciudad romana, ya con la noche casi encima.

 

En Halepo el 25% de sus 2 millones de habitantes son cristianos de infinitas confesiones (iglesia católica, siria, Armenia, ortodoxa…), y en ninguna nos acogen, es formidable. Pero un bedel irakí de la iglesia latina nos invita al pequeño ático donde vive con su mujer y dos hijos. Pasaremos dos días en su terraza, que ya no hay sitio dentro y nos dejan el mejor hueco, donde más corre el viento.

 

Son una familia curiosa, él es egipcio, pero su mujer es iraquí y allí vivieron y crecieron sus dos hijos, hasta que los ricos locos (Bush y su demonios borrachos) no tuvieron suficiente y arrasaron su vida y la de otros tantos millones de personas iraquíes. Vivían en Bagdad, y a Waleip, su hijo mayor una bomba le quemó la espalda. Otra bomba destruyó la casa donde vivían. Emigraron a Siria, junto a otros 2 millones de refugiados que hoy aquí viven. Gracias al trabajo en la iglesia malviven con los ojos puestos en Canadá, Estados Unidos o Europa, donde, como nosotros, poder tener un futuro. Viven en Halepo, donde duermen en los sofás de su casa alquilada pues no hay sitio para más, hasta el punto que la cocina también es el water; por la mañana esperamos a que terminen de cocinar el desayuno para poder entrar.

 

Nos cuenta Waleip que con Sadam Husein pues vivían, ni mal ni bien, se podía vivir, era el que tocaba. Pero con la guerra tuvieron que huir y al regresar, unos años después vieron que la vuelta era imposible, en un país sin trabajo, con una hora de electricidad al día, sin gasolina (debes hacer cola días enteros en gasolinera para llenar el deposito), con el conflicto armado… la huida será hacia delante, tal vez Europa, sueñan, los chicos aún son jóvenes, sus padres no nos hablan de volver a emigrar, pero sí Waleip. En Siria tampoco les va bien, mal trabajan, sacan para comer y dormir, ya es algo, pero tampoco se sienten apoyados por los sirios, y es que dos millones de refugiados parecen desbordar la capacidad de Siria, al cabo un país pobre.

 

En fin que como toca nos traen de aquí para allá mañana y tarde, aquí un helado allá lo que se antojen, y así pasamos dos días antes de ir a la parroquia "Tierra Santa" en la zona rica de la ciudad, donde los padres franciscanos nos acogen dos días más. Una habitación con aire acondicionado, el sueño de un peregrino Siria.

a Pilar le entra demonio...

 

Modificado el ( Wednesday, 22 de July de 2009 )
 
Mediterraneo PDF Imprimir E-Mail
Sunday, 12 de July de 2009

 

Cuando pagamos lo que dormimos, dormimos entre paredes desconchadas y ruido de cañerías, pero en ningún hotel con piscina se sueña tan dulce como en un hogar. Al día siguiente, en Karapinar, nos levantamos descansados (aunque siempre dormiríamos más) y nos vamos al suelo, digo a desayunar lo de siempre: queso, tortas de trigo, mermelada turca, de fresas. Y a las 10 salimos a la nueva jornada, al nuevo día… y este día pasó que nos prestaron una choza hecha de paja en el camino de Adana a modo de vivac, junto al restaurante de la gasolinera. Y ya dormidos, picados por las almas errantes de la carretera (al menos eso soñamos), tullidos, continuaos viaje buscando el mar, hacia el este, siempre hacia el este.

Y al cabo cruzamos las montañas, que nos separan del mar, y bajo el sol inagotable de un día infinito nos coge la noche dando pedales. Eran las diez de la noche cuando después de buscar y no encontrar un sitio donde poder dormir por cuatro cuartos encontramos un hotel de nuestra talla.

Estamos en Tarso, la ciudad del Santo. Y de San Pablo sólo hay tres monjas que rezan en su casa, una iglesia que no es tal sino más un museo propiedad del ayuntamiento y un pozo, el pozo de los milagros, que ya no es tal sino un agujero cubierto por un cristal y un museo a su vera, propiedad del ayuntamiento. En fin, las autoridades turcas, atrapadas por la intrnsigencia religiosa, no son un ejemplo a seguir en Turquía, a diferencia de sus gentes, abiertas, tolerantes, hospitalarias, la autoridades vigilan de cerca cualquier movimiento fuera del Islam. Así nos lo cuenta sor Inés, que junto con las otras dos hermanas cada día aprenden a orar desde el silencio. Caminan, viven con cautela, por no levantar sospechas. Predicar, hablar a un turco de su camino católico, puede traerles problemas, más con los jóvenes, nos dice sor Ines, que los mayores saben más de la vida, son respetuosos. Y como testimonio, único acercamiento, cada día el Imán, al pasar sor Inés frente a la mezquita, se levanta y la saluda con respeto, ahí termina el dialogo. Al fondo de la Iglesia de San Pablo, vacía, luce diminuta la llama de una vela que guarda el sagrario, así ellas son una llama que guarda una huella importante de la historia cristiana que es preciso recordar. Y así estas monjas italianas oran, velan y acogen a los peregrinos que llegan en autobuses a visitar lo que queda del santo: ellas.

Tomando el té con una familia de Tarsus

Recogen latas para llevarlas en el camión a la industria que las recicla

En Adana, nuestro siguiente destino, encontramos al padre Francisco, que con energía sortea en su iglesia, donde vive desde hace dos años, las dificultades de la intransigencia religiosa (ojala aprendamos, para no hacer lo mismo en España), que paga con botellas rotas a la puerta de la iglesia que todos los días tiran desde el otro lado de la verja. Esta solo, y Enriqueta, la mujer filipina que cuida la iglesia, y sus dos hijos, con quienes juega como si fueran suyos, son un poco su familia. Mientras ella es católica, el marido de Enriqueta es musulmán, y le dice al padre Francisco: “tú nunca entenderás el carácter de los turcos”. No ha sido bien tratado, tal vez por miedo de los que tienen el poder religioso, y parece un tanto resentido, y es muy crítico con la fe musulmana, sin embargo mantiene con valor el lugar santo para orar junto a los 40 católicos de una ciudad de un millón y medio de habitantes (hay unos 200 cristianos de otras confesiones).

Toca barbero

Y antes de llegar a Iskendurun, a la parroquia del obispo de Anatolia, llegamos a la gasolinera. Digo que empezaba a llover y no llegábamos nunca a nadie sabe donde, de modo que hablamos con los hombres de la gasolinera y que nos quedamos a dormir. Ya entrada la noche comemos con ellos tomate frito con cebolla y huevo, y mucho pan, asi que allá te visto y pan en mano tanto se arremanga que después de untar Pilar brillaba la sartén como el lucero del alba.

Fumamos juntos y bebemos un zumo, empujamos un coche que no arranca a la de uno y nos prestan su ducha, la noche esta serena y no se como hablamos pero nos entendemos, a veces.

Más aún que a las iglesias nosotros encontramos sagrados a los hombres, que construyen catedrales cuando se ponen de acuerdo.

Ya comidos nos vamos a la mezquita de la gasolinera a echar el sueño, pero en la madrugada los mosquitos y el calor nos echan fuera, nos vamos al tejado.

Mal dormidos hacemos 100 kilómetros hasta tocar una playita encantada a 10 kilómetros de Iskenderun, donde echamos los sacos de dormir y una cartas, y hasta mañana, si los mosquitos quieren (que no quieren…)

Abrasados por el hermano mosquito, con el insomnio a cuestas seguimos ruta hasta Iskenderun, donde esta vez sí, nos acogen las monjas italianas de la parroquia.

 

 

 

 

La mezquita de Adana

En la mezquita de Eregli

 

 

 

Modificado el ( Sunday, 12 de July de 2009 )
 
Donde andan estos PDF Imprimir E-Mail
Thursday, 09 de July de 2009
 
Pueblos Anatolia Central PDF Imprimir E-Mail
Wednesday, 08 de July de 2009
Ya nos ibamos, de veras que nos íbamos, dispuestas las alforjas y el viento propicio del oeste. Pero el pueblo es pequeño y dos “turistas” paseando por el bazar, por sus calles, la mezquita es más que salir en el periódico el domingo. Ya todos sabían de nosotros y el periodista local efectivamente nos vino a entrevistar para el periódico del lunes. Ya salíamos, y yo tirando del nervio de Pilar que no llegamos, a dónde?, al nuevo día, y ahora nos llevan a una heladería porque su amigo speake english, my friend, y venga vamos que te doy un helado y me respondes. A todo esto la bici de Pilar amanece desinflada, y después de unas fotos y otras preguntas sin respuesta (como es sabido, los periodistas nunca escuchan) nos vamos al taller aprovechando el tiempo ya perdido, y allá Raif con la rueda en la mano que venga para casa y a comer, pero el día nos espera, tenemos ya arrugada toda la prisa por llegar; hasta que Ali nos lleva en su vieja moto pisapiedras a ver volcanes, mientras Raif, su hijo, busca el pinchazo en un caldero.
Y bueno ya se sabe, uno por otro nos vamos a la vida de Raif a comer, digo a su casa. Hoy no llegamos mira Pilar que la tarde se nos come, y nos sentamos al suelo, y untamos tortas de pan acimo en queso y fresas y bulgur con tomate. Y como la tarde se nos a vuelto a comer nos vamos en la moto con Raif a ver caerse la tarde en el lago.
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Mevlana: la historia Sufí PDF Imprimir E-Mail
Tuesday, 07 de July de 2009
Queríamos hacer un pequeño resumen sobre Mevlana, figura literaria y espiritual ya reconocida hace 7 siglos en Oriente y que a nosotros nos llega de la mano de los misticos sufíes. Intentandno comprender un poco más la cultura que hoy pisamos.
Yalal al-din Rumi nació en 1207 en Afganistán, pero vive en Konya, Turquía, donde su padre , maestro religioso, trabaja como profesor en la universidad. El traslado se debe a la invasión mongola de la época en Afganistán.
Durante nueve años, cuando su padre muere, un amigo, Sayyid Burjanedín , continúa su instrucción en la “ciencia de los profetas y los estados”, en este tiempo conoce y estudia con las mentes religiosas más grandes de la época, en Damasco y Halepo. Una vez que Sayyid siente su cometido cumplido, se retira en aislamiento, profetizando a Mevlana el encuentro con un amigo, llamado Shams, el errante espiritual, complementándose el uno al otro como guías espirituales. A la edad de 37 años se produce el encuentro y un cambio en la vida de Mevlana convirtiéndose en poeta inspirado y gran amante de la Humanidad.
Durante los 10 años posteriores de conocer a Shams de Tabriz, Mevlana compondrá espontáneamente odas, que gracias a la idea y apoyo de su amigo Husamedin Chelebi, se materializarían en un libro, el “Mavnavi”: “ este libro se convertiría en la compañía de muchos trovadores. Ellos llenarían sus corazones con tu trabajo y compondrían música para acompañarlo.” Le dijo su amigo Husamedin Chelebi.
El contenido del Masnavi incluye el espectro completo de la vida en la tierra; todo tipo de actividad humana: religiosa, cultural, política, sexual, casera; cada tipo de carácter humano desde el vulgar hasta el refinado, así como detalles copiosos y específicos del mundo natural, historia y geografía. Es también un libro que presenta la dimensión vertical de la vida –a partir de este mundo terrenal de deseo, trabajo y cosas, hasta el nivel más sublime de la metafísica y conciencia cósmica.
La tradición religiosa islámica en la que se forma Mevlana es profundamente mística por un lado y por otro lado tiene un fuerte y claro énfasis en la justicia social y la dignidad humana.
El Islam es entendido como una continuación de la tradición judeocristiana o abrahámica, que honra a los profetas hebreos, así como también a Jesús y María. Los musulmanes, sin embargo, son muy sensibles al tema de aludir divinidad a un ser humano, aspecto que ellos ven como el error primario del cristianismo. Aunque en el Qur’an, Jesús es llamado “el Espíritu de Dios,” se consideraría una blasfemia identificar a cualquier ser humano en forma exclusiva con Dios. Muhammad es visto como el último de los profetas humanos que trajo el mensaje del amor de Dios. Y si no nos equivocamos es como se ve actualmente.
Así las practicas espirituales que Rumí (Mevlana) había conocido están dirigidas a transformar la compulsividad del falso yo y a alcanzar el Islam o “sumisión, entrega” a un orden superior de la realidad. La superación de esta esclavitud y de esta falsa separación lleva a la realización y al desarrollo de nuestra verdadera humanidad. La madurez espiritual consiste en comprender que el yo es un reflejo de lo Divino.
Visita a la Tumba de Mevlana en Konya
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El camino PDF Imprimir E-Mail
Monday, 29 de June de 2009
Podríamos decir que vamos puerta por puerta, pero al cabo antes de llamar a dos ya tomamos cay (té) en el jardín de una humilde casa de pueblo.
Nadie en sus cabales pone a dormir con sus niños a cualquiera sin preguntar quién eres. Por eso primero es el tiempo del encuentro, nadie ha dicho donde dormiremos, qué será del día, ahora es tiempo de beber té, de comer mano con mano cerezas y queso. Un lugar en su corazón, un espacio en su casa, precisa su tiempo sentados el uno junto al otro. Primero nos ofrecen el cuarto de las herramientas, en los aledaños de la casa, con un camastro en la pared, al poco la habitación de lavar, y con las últimas aceitunas nos brindan en el salón un hueco. Nosotros no esperamos mucho, sólo confiamos en que algo habrá, y si es queso y aceitunas y una conversación chapurreada entre signos con las manos, ya todo es bastante, olvidamos el cansancio, nos entramos en su vida. Finalmente nos dan lo que tienen, comemos lo que ellos comen y soñamos esa noche donde nos hacen el hueco, antes hicieron espacio en su corazon.
La familia Dursun, en el pequeño pueblo de Mesudiye nos acoge,
y como sabemos todos en pueblo pequeño todos son familia, cenamos con Alican y Binsel Dursun, pero vamos a tomar la tarde con té y aceitunas en el suelo del porche a casa de Ridvan.
Ya entrada la noche regresamos a casa de la familia Dursun que tambien recostados en el porche descansan el calor y el trabajo del día. Son agricultores, tienen algunas tierras donde cultivan trigo o sandías o tomates, lo que da la estación, y también riegan las de otros; hoy hay discusión porque bisoño el patrón se resiste a pagarle el trabajo al hijo mayor.
Y su madre prepara las empanadillas de la tarde...
Como tantos el padre emigro a Alemania, cuatro años, y con sus frutos, después de un tiempo en Eskisehir, capital de la región, se asentó, hace ya treinta años, en este pequeño pueblo cocido por el sol en verano, lavado por la nieve en invierno.
Es verano, tiempo de cerezas, y entre pueblo y pueblo, quemados por el sol y el viento, hay mañanas que nos detenemos en alguna casa del camino. Hopitalarios y curiosos, los campesinos nos ofrecen cerezas o picotas recién cogidas y té, siempre el té, que nosotros siempre pedimos agua.
Es grato detenerse, poner freno a las bicis y a la inercia de ir, detenerse, descender de la inercia ciega que embota los días con el corcho de la costumbre. Detenerse a charlar, a mirar, a respirar, eso que los banqueros y los dueños del tablero llaman “perder el tiempo”. Pararse y no producir nada, pero sólo conciencia. A los pueblos que valoran la vida no les cuesta pararse, los turcos se detienen y charlan tomando té a la sombra de una invitación, en la teterías, en los colmados, en las mercerías, los buenos comercios contienen un aparte dispuesto para tomar el té y charlar con sus clientes, cinco veces al día los turcos se detienen a orar, al menos cinco al día a charlar …
El otro día, como tantos días desde nuestros días por España, corremos con las bicis hasta alcanzar un tractor y a su rebufo escapamos del viento unos kilómetros pero es verano, ya lo digo, tiempo de cerezas, y todavía con dos puñados de cerezas en las alforjas de la última parada, se despiden lanzando en una bolsa un kilo cerezas. Se las dan a Pilar, la hablan a Pilar porque es mujer, porque son mujeres las que sentadas en el remolque del tractor nos sonríen, no me vaya a pensar.
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peregrineando PDF Imprimir E-Mail
Friday, 26 de June de 2009

Una vez que dejamos Bolvadin, nos decidimos a pedir por tercera vez y con algo de osadía, un lugar para dormir... Estamos intentando trabajar para hablaros de las familias que nos acogen, por lo que haremos una pequeña introducción sin extendernos hasta nuestra llegada a Konya, perdonad y sed pacientes

 

Lo encontramos en degrimen con una familia, llena de risas, respeto y amabilidad

Nos despdimos llenos de regalos en todos los sentidos. Y nos dirigmos hacia Ilgin, lugar que elegimos para descansar y donde somos invitados a un desayuno entre trabajadores de una panadería (ermek firini) por las mañanas y una pizzeria (pizzas turcas, llamadas pides) por la tarde. Todo resuena a simpatía y como siempre nos enseñan su saber estar y servir al otro.

 

y despues del descanso nos dirigimos a Konya, aunque una vez realizados 60 kms y a 30 kms de Konya nos desviamos un kilómetro de la carretera general para llamar a un timbre que suena a pájaro en una casa elegida al azar. de un pequño pueblo...Claro , que nosotros no sabíamos es que ya tenían antecedentes en acoger a gente y pensábamos que eramos los primeros a los que ofrecen comida, cama y juego de piedras similar a las tabas...esta será otra historia , mientras os invitamos a que apreciéis su generosidad

 

 

... y Pilar que se arremanga entusiasmada y hace de vaquera

... haciendo la mantequilla con la leche recien ordeñada de Pilar

Y con algo de pena, subimos hacia Konya puerta de un predesierto...Aunque también importante ciudad , debido a que en ella nace la orden de los derviches, místicos sufíes a traves de su fundador que vivió ella, de cerca de 1 millón de habitantes (en la actualidad).

Modificado el ( Friday, 26 de June de 2009 )
 
Bolvadin, y nuevas gentes PDF Imprimir E-Mail
Sunday, 21 de June de 2009

Bolvadin, una parada de regalo.

descarga de frutas y verduras en Bolvadin.

y sus gentes...

el camino nos dirige hacia las faldas de estas montañas, donde se asienta Çay

una parada en el camino con cerezas y refrescos de la pequeña y tan amable gente en Sultandag.

 

 

Modificado el ( Sunday, 21 de June de 2009 )
 
A Tomás, mi hermano PDF Imprimir E-Mail
Tuesday, 16 de June de 2009
Tu siempre jugabas, era tu manera de acercarte a nosotros, y no es verdad no fuiste siempre un niño, las puertas al mundo eran tus juegos, tus juegos tu manera de querer. Por eso y mucho más amaste a los que más querías, a Manel, y a Catina, y a Teresa, tus niños, con sus pequeños juegos.
Te gustaban los cuentos de Chejov, y “La montaña mágica” fue el mejor libro que nunca has leído, dijiste. Libros, los libros que escogemos y admiramos dejan huellas de lo que somos. Cuidabas con celo y casi magia grabados de Fortuny, una edición de los “Caprichos” de Goya, un “Quijote” ilustrado por Gustve Doré. Teníamos que cerrar los ojos como dos platos bobos para defendernos de tus tesoros hondos como el tiempo, que sólo por pudor nos enseñabas con vanidad infantil.
A la sombra de un libro desde un sillón orejero quisiste vivir sin florecer, y fue bueno hasta entonces, nada sobra, pero faltaba lo mejor cuando el sol entró en tu cuarto inglés y supo despertarte de aquel sueño, para abrirle los ojos a la noche, a nuestra noche, necesitábamos tu luz. Cuando ella te dejó me llamaste desolado por la luz. Todo el que no muere, al menos una vez en la vida, es como una iglesia sin bendecir, dijo el poeta, y en lugar de un cuchillo compraste orquídeas y alegrías, cada día las regabas y te crecía el corazón hasta mojarnos a todos. Tu afición era escribir relatos que leías en tertulias como a otros escuchabas, o dormías según la habilidad del escribiente, y así tejiste rituales, alegría y al cabo alguna amistad.
En tu jardín colocaste una farola del color de la luna, unos bancos y plantaste rosas. Las cuidabas cada día y te nació Pilar en el corazón, y con ella naciste tu también porque al fin fuiste amado. Pilar es clara como el trigo, la llamaste Pilarín porque tu amor era grande. Echasteis juntos a soñar, contasteis los quejidos, el camino hasta el amor, escuchasteis como nadie pudo oíros, conocisteis la vida tal cual era, y al cabo abriste puertas y ventanas para que todos entrásemos en tu vida y tu casa. Saltaban Catina o Teresa en los colchenes, Manel se divertía con tus chistes de escándalo, Pilarín era feliz, y tu rostro ardía cuando volvíamos a Burgos cada vez con más verdad.
Y un día en Londres nos dejaste sordos de dolor y a solas con la luz desprendida de tu ausencia. Nos dejaste cojos y ahora caminamos con las muletas de todas las vidas que encendiste antes de morir. Pilarín, mama, tus dos mujeres, papa, Javi, Isabel, , Menchu, Irene, tu amiga siempre, Quique, Pilar, Richar, el pueblo de Villacienzo, tu casa, Manel y Teresita, tus hijos en el alma, Catina, Catina… y tantos otros que damos testimonio de tí, Tomás, tu que tanto nos dejas, me faltas Tomás, me faltas, pero tu vida no fue en vano, no fue en vano…
Modificado el ( Tuesday, 16 de June de 2009 )
 
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