Suscribete al Boletín de Notcias






Croacia en Palabras PDF Imprimir E-Mail
Friday, 31 de October de 2008

Y ya todo a punto salimos de Trieste montaña arriba, hacia Eslovenia y en pocos kilómetros cruzamos la frontera.

Una etapa media, de 60 km., atravesando la franja de tierra Eslovenia nos pone en Croacia un día de niebla. Deberemos pagarnos un hotel, no queda otra.

Al dia siguiente llegaremos a un pequeño pueblo cercano a la ciudad de Rijeka, Jelene. Allí daremos con Slovodan, diacono de la parroquia, y gracias a sus gestiones conseguimos que el parroco (ese señor tan serio) nos deje un lugar para dormir. Compartimos con él la cena, le ofrecemos nuestras lentejas y él nos da su sopa y su cordero, y hacemos malabares con cinco palabras y un gesto, imposible, pero llegamos a entendernos y reímos como gnomos. A la mañana siguiente nos ofrecen un buen desayuno (a golpe de salchicha y embutido, pobres de nosotros, vegetarianos vocacionales) que agradecemos, naturalmente; y un poco de dinero que insisten en que cojamos, con el que nos pagaremos el hotel ese dia en Delnice, después de 70 Km. de puertos de montaña, niebla y frio, si lo se me quedo en el sofá.

Y llegamos a Vrbosko, sin saber donde caernos vivos nos decidimos por “buscar al cura” en este pueblo, pero está en un funeral, y mientras discutimos un rato el momento y las formas de acercarnos a él sale el cura radiante de la iglesia y nos despide sin casi darnos tiempo de pedir un poco, pero tenemos suerte, una mujer se acerca, Anita, nos ofrece una casa. Esta mujer triste y dicharachera nos acoge, nos habla del pueblo Croata, abocado a la amargura y sin salida (Balkan is Balkan, nos dice) por la guerra, y el paro, y los americanos, y porque los Balcanes son asi.

En otra parroquia, en Novigrad, Philip, parroco alegre, socarrón y próspero nos dice, no hay rencor y tendrá sus cosas pero bien que se vive en Croacia. Ya se sabe, cada uno ve según le van sus diotrías. Aquí descasaremos un dia, el primero desde Trieste. Como siempre nos ofrecen cama, puñaladas de carne y la misa del domingo, y tenemos Internet, mejor que en un hotel, somos turistas ricos, largamente caminamos a la orilla de un mar de limpias servilletas y amables perritos, dulces sueños, dear!.

Pero hay que seguir ruta y cinco pasos por delante del paraíso nos esperan duros kilometros y sierras hermosas bajo el frío y la niebla. Remontamos collados y caminos inhóspitos hasta llegar a Kostanitca, en la frontera con Bosnia, donde había un monasterio pero pocas ganas de tenernos con ellos, y cura tambien, que nos señaló el camino al Hotel más próximo ya con la noche encima.

Y asi llegamos a Bosnia Herzegovina, también castigada por la guerra y el paro y los políticos. Por hacernos una idea: España en los 50. Más agricultura que industria y más campesinos que urbanitas, los jóvenes emigran a Alemania y regresan con “posibles”, en los pueblos no se vive bien pero se sobrevive tranquilo y la casa más grande es la del cura, muchos agricultores con muy pocas tierras y vacas en la tarde atravesando los pueblos, todavía vemos, a la vera de las casas, cigüeñales.

En este pais descansaremos otro dia, en casa de Senad y Valentina, él musulmán bosnio emigrado a Salzburgo (Austria) cuando la guerra, ella católica de Kazagistan tambien emigrada, ya con los imprescindibles ahorros para vivir en su pueblo natal (Orahova) durante un tiempo y quizás montar un negocio, una bonita mezcla de la que nació la pequeña Emily, a la que ahora se dedican por entero.

Tambien en bosnia aprendemos a darle de comer a la caldera un poco de madera, en una vieja casa de 1920 que nos prestan esa noche, nos calentamos y en ella hacemos la comida, porque es una de esas viejas cocinas de leña que te calientan la casa y las lentejas.

Finalmente volvemos a Croacia, y como en Brood los monjes nos ponen en el suelo y en el frio al dia siguiente buscamos otro lugar y encontramos un banco donde esperar al cura . Y ya cansados de pelar pipas y encender cigarrillos decidimos tirar millas hacia algún lugar. Después de 25 km preguntamos a cualquiera algun techo donde pasar la noche y descubrimos que todo son milagros, basta con andar lo tuyo, o como dicen por castilla con mover el culo. La señora llama a alguien con el movil, nos lo pasa, es Maida, vivio en Argentina y Paraguay 20 años, y tras la triste muerte de su marido quiso recomenzar en su tierra, en Brood. Y 25 km. de vuelta a Brood, hemos quedado en vernos en el cementerio. Desde allí nos llevará a su casa y nos brindara lindisima infusión y cena en español de las americas; luego iremos a casa de Marijan (Mariano) y Mirjana (Miriana), matrimonio delicioso, cada día destilan una botella de amor de 30 grados. Nos quedaremos con ellos dos dias. El segundo dia, a mi (Nacho), me coge por las muelas un dentista y me sierra y me pega bolitas como chicle pasado de fecha mientras habla y se ríe, yo la miro con espanto y en el fondo con sarna la sonrrio cuando escupo la sangre y quisiera morderla, pero vale más ser bueno un rato que peder un diente.

Y llegamos a Zupanja, donde el cura nos busca una familia que nos acoge. Y realmente tan pobres que nos dan Kupus y amor (un preparado a base de verza) para comer y cenar los dos dias que estamos con ellos, Kupus y Crepes con nocilla. Ivica, uno de los ocho hermanos de la familia y nuestro traductor al ingles, nos presta su habitación, nos sentimos dos más de la familia.

En la siguiente etapa nos perderemos en un bosque, pero seguimos adelante y encontramos unos pescadores que suben nuestras bicis a una pequeña barca y remontan el río Saba hasta dejarnos cerca de la frontera con servia. Servia, un nuevo país, pasemos pagina, comienza una nueva historia.

Modificado el ( Sunday, 09 de November de 2008 )
 
< Anterior   Siguiente >