Suscribete al Boletín de Notcias






Inicio arrow Diario del Viaje a Jerusalen arrow Con una estrella en la mochila
Con una estrella en la mochila PDF Imprimir E-Mail
Sunday, 16 de November de 2008
Hoy nos quedamos con Danitsa unas palabras, Danitsa, que significa estrella, en Servio. Vivia a un lado de la carretera y muy lejos de todo, asomo timidamente su cuerpo minusculo cuando hicimos un alto en esta carretera del demonio, rota y sin arcen donde poner el caucho, y nos salimos de los camiones bulgaros y turcos que nos traen del más allá nuestras cositas para comprar. Yo revisaba las los bultos y Pilar me miraba y esperaba, Danitsa no se si esperaba pero me sonreía desde su cuerpo enano de perro hambriento y yo me acerqué a ella antes de que el gran demiurgo de inmensas ruedas rompiera su suerte como a un petalo, levanté los dos brazos para salvar su vida y el camión reconocio mi furia desvalida y dejó el espacio libre suficiente para que el perro viviera.
Le metí en el hueco de mi alforja y andamos ruta sabiendo que nadie nos permitiría entrar en su casa con una estrella en la mochila. Necesitaba calor, manzanilla, alguna caricia, antibioticos, y no pudimos pasar la hoja y mirar a otra vida, cuando le vimos ya estaba con nosotros, miserable y piojoso, ya era un poco nosotros, qué incordio viajar con una estrella en la alforja.
Después del veterinario, las dudas, las caricias, Danitsa se recupera, corretea, levanta el ocico pidiendo sus cosas y fiel a si misma aún no confia en su fururo pero husmea, se acerca al baile de la vida.
Y cuando todo era sereno y domiríamos en paz aquella noche en un remoto y frío monasterio bajo gruesas mantas, los dos perros que guardan el lugar hacen lo que son, atrapan a Danitsa, corren con ella entre los dientes, apenas tengo tiempo de asustarme, salto tras el perro movido por un rayo, logro arrebatarselo, Pilar les cierra el paso con su furia y su cuerpo levantados, corro más allá de la valla, pero conocen los perros el camino como el sabor de su lengua y entran al recinto vallado gritando su rabia, mientras protejo a Danitsa desolada y sangrante Pilar los expulsa levantando los brazos y ladrando más que ellos. Las monjas, adentradas en si mismas, no salen siquiera a lamentarse con nosotros. Estamos solos, pero hemos salvado una estrella de los dogos.
Y ahora Danitsa necesita todo eso y Betadine, por sanar la herida, superficial pero en el vientre, y más días para sanar sus dudas.
Sólo unos dias después, en Nis, una mujer se detiene conmovida al ver una estrella asomar su cabecita desde mi alforja, nos habla de un lugar donde llevarla. Y así un veterinario la examina de nuevo, todo bien pero mejor, después de una hora de espera y llamadas, alguien llega… al fin tiene un hogar: adios Danitsa, ya nos habias pellizcado el vientre y nos cuesta dejarte. Pilar llora más que yo, y yo hubiera querido llevarte con nosotros pero son implacables las fronteras para los hombres y para los perros; adios, estrella, adios…
Modificado el ( Sunday, 16 de November de 2008 )
 
< Anterior   Siguiente >