| Dos peregrinos en la Costa Azul francesa |
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| Friday, 22 de August de 2008 | |
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Atravesar la costa azul francesa en plena vorágine vacacional es pasar el desierto para el peregrino, hasta encontrar un terreno donde echar la tienda de campaña se hace a veces difícil. Ayer sin ir muy lejos Pilar juraba en hebreo contra los franceses y los llamaba gabachos y yo lo pensaba cuando ya de noche, incapaces de encontrar un lugar donde levantar la tienda nos echaron del ultimo terrenito valdío en el culo del último (dernier, en frances) pueblo: “Es privado” nos hablaban educadamente como queriéndonos convencer, y en fin nos servian su patada en bandeja de bronce y marchabamos ladrando por lo bajo o por lo alto. Y al cabo Pilar soñó esa noche con todos los miserables de la tierra y amaneció con una flor en el pecho. Pero al fin pudimos echar la tienda y hoy sí, a la orilla del mar, en un aseptico bosquecito de pinos descansamos del ruido. Sólo se escuchan las cigarras y la brisa y el color crema palido de la arena brilla como el lomo de un animal dormido. Pilar agita la nariz mientras duerme, buscando el labio como haría un gato. A comer!...
Vista desde el pueblo de Beziers
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| Modificado el ( Friday, 22 de August de 2008 ) |
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