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La costa: azul, azul PDF Imprimir E-Mail
Friday, 05 de September de 2008

En Menton, la frontera del principado de Mónaco con Italia, desde este pequeño pueblo exquisito a la mirada y al paseo sin más que hacer para el turista que mirar al vacio y agostar las inquietudes al calor de un brandy y una pizza.

 

Hoy nosotros alargamos la salida para escribiros algo bajo los tornasoles de un Mcdonals (tienen acceso Wifi a Internet) mientras chupamos de la gaseosa más economica del lugar y asi nos demoramos por derecho propio y sin permiso, por esta vez, como se acostumbra y es decente conocer, y bueno, pues asi no nos larguen.

 

Terminamos hoy de recorrer toda la luminosa belleza de la costa de Cannes, Niza y Monaco. El sitio donde la riqueza se entrega a la holganza y los demas miramos desde las ventanas y las vallas. Son las grandes villas, los yates inmaculados se levantan como rascacielos y navegan, se detienen a bañarse más en la pequeñas calas inaccesibles, al amparo de lo insolito.

 

Y  si, hemos visto algunas mansiones admirables, originales y exuberantes sus terrazas se alargan por las rocas hasta tocar el espejo del mar.

 

Es un poco el reino del buen y bien vivir; y a mi me parece que tiene su encanto, me admira el cuidado y el saber de los que lo levantaron y mantienen; este “buen gusto”, este gusto por lo exquisito, este lujo… sus fieles más acérrimos pagaran, imagino, el precio del aislamiento de “los otros”, es decir, de los demás, de todos los demás.

 
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